Investigar es hacer preguntas.
La web no investiga por ti. Esta guía te ayuda a organizar tu propio trabajo.
Empieza por una pregunta concreta
¿Qué significa este concepto? ¿Cómo se observa? ¿Qué problema intenta explicar? Evita abrir muchas pestañas sin saber qué buscas.
Comprueba quién afirma qué
Busca la autoría, la fecha y el contexto. Prioriza documentos originales, instituciones que expliquen sus métodos y publicaciones que enlacen las pruebas. Dos páginas que copian la misma nota no son dos fuentes independientes.
Busca el límite de la explicación
Separa datos, interpretaciones y opiniones. Pregunta qué no sabemos, qué condiciones cambian el resultado y qué ejemplo podría contradecir una generalización.
Escribe cuatro líneas
- Una definición que entendería alguien de fuera.
- La prueba más sólida que has encontrado.
- Un ejemplo concreto.
- Un matiz o una limitación.
Deja fuera los atajos automáticos
Sin chatbots y sin resúmenes generados. Leer, comparar y reformular es precisamente el ejercicio. Si no te da tiempo, explica menos cosas con más claridad.
Volver a practicar →